Aquellos días del campamento de surf en Cantabria

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Aquellos días del campamento de surf en Cantabria

Yo solo quería pillar olas, lo que nunca me hubiera imaginado es que en solo un puñado de días me cambiaría el surf y la vida para siempre. Llegamos con el coche cargado de cervezas y pegatinas pero a la vuelta lo llenamos de recuerdos y amistad. Eso sí, las tablas se volvieron con nosotros pero nos dejamos un poco de dignidad y regalamos bastante bochorno.

Un verano que nunca olvidaré

Hace unos días enchufe un viejo disco duro para sacar fotillos con las que deleitaros pero en realidad fue como abrir el baúl de los recuerdos o la caja de Pandora, todavía no lo se. El caso es que encontré algo que calentó mi alma en este frío noviembre: las fotos de mi primer campamento de surf en Cantabria, las que guardaba como oro en paño.

El verano estaba empezando y hacía como un mes que convencí a 4 de mis colegas para cruzarnos la península y enrolarnos en un surfcamp. Les había prometido diversión a raudales, pero lo que yo quería de verdad era poder saciar un poco el mono de coger olas mientras que la costa andaluza permanecía plato toda la temporada estival. Al final el más sorprendido fui yo cuando cumplí mi promesa.

2000 kilómetros de carretera para pillar unas cuantas olas. Era una locura pero lo cierto es que mereció mucho la pena.

El primer día nos lo tomamos con calma, aunque al día siguiente algunos se levantaron con resaca. Era la presentación y la primera vez que nos vimos las caras. Lo curioso es que algunas de esas caras no volverás a olvidar.

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Al día siguiente, temprano al agua y a coger las primeras olas, ¡por fin! Como puedes comprobar era un ansias. Siempre quería más, no acababa de coger una ola y ya quería otra. Mi primera clase me marcaría para siempre. Yo había aprendido a lo salvaje: yo, la tabla y el mar. No era consciente de todo lo que hacía mal, pero lo peor sin duda era mi actitud de querer cogerlo todo. Mi maestro, Philipp, me dijo unas cuantas palabras que no entendí en aquel momento, pero que con el tiempo han mejorado mucho mi surf y han hecho de mi el hombre de mar que soy hoy: “…tranquilo muchacho, lo importante es frenar…” Después me enseño más cosas pero esas palabras me transformaron. Otra cosa que también me di cuenta en cuanto cogí un tablón es que surfear con una tabla de más de siete pies es toda una depuración de la técnica cuando vuelves al short.

A la hora de la cena empezó lo bueno. Comida caliente y mucha gente con la que intimar. Qué casualidad que era mi cumpleaños, así que invité a una olla de 30 litros de lubricante social: mojito. Desde aquí fue como descorchar una botella de champán y beberte la última copa justo antes de subirte al coche para volverte. Las historias se sucedían una tras otra. Desde el paseo místico de por las mañanas para surfear antes de desayunar, las hogueras en la playa y la guitarrica, el volley en la playa, esas mañanas de resaquilla y meterte en el agua fría, Noja, repito Noja, las noches en la playa, los guiris que se quedaban allí a dormir para coger olas por la mañana bien temprano y al final tu entrabas antes al agua que ellos, el sunset en Langre, la terraza de las vecinas compartiendo chocolate y cervezas, barbacoa, volar con el coche sobre un badén y romper las lunas 15 minutos después parado, el flipcup el culpable de todo, la cala, ¡diós la cala!, el acantilado del oeste que es perfecto para… no te diré para qué, hay más cosas pero me voy a quedar con la gente, amigos que años después aún conservo.

Solo fue una semana. Nos supo a poco. Así que volvimos un mes después otra semana, justo cuando coincidían las fiestas del pueblo! De esta vez me acuerdo de menos cosas pero me dejó el mismo sabor de boca o incluso mejor aún si cabe.

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Luigier Crest
Luigier Crest

Andalúh de pata Negra. Capitán sin barco. Amante del mar y de su vida. Rider en ChiriRider. Me encanta surfear en la playa, en el reef, en la nieve, en la calle, y en el internet. Con un ojo veo la vida venir y con el otro bicheo el Swell. Geek desde la médula. Me encanta el buen rollo y ayudo al que se ponga por delante.

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